SOBRE JUSTO MESA

Lo malo del arte es que se convierte en un producto de mercado igual que las fresas, con la diferencia de que tiene connotaciones más elegantes y elitistas. La gente no se identifica con una fresa pero sí con un cuadro.

Pintar bien o mal no es lo más importante. La técnica se adquiere. Lo fundamental es saber expresar la riqueza interior personal del artista. Hay quien pinta muy bien pero tiene poco que decir.

Justo Manuel Mesa es más artista que pintor. No pinta lo que ve, sino lo que siente de lo que ve, por eso no es simplemente un pintor realista. En apariencia sus cuadros son realistas porque reflejan con detalle los lugares, especialmente de Cádiz, pero si te detienes un poco te ves envuelto en una atmósfera irreal. Siempre parece que va a pasar algo. 

Su exposición en la web supone una sólida plataforma para conocer muy bien lo que ha estado haciendo este artista refinado, paciente y secreto. El número y calidad de los mismos, no reflejan simplemente una refinada madurez, sino que, a través de ellos, aflora una capacidad de resistencia, que arma con sentido diáfano toda su trayectoria. En él se aprende que el ser del artista consiste en vivir cada obra como una experiencia interior en la que entrega el alma. Toma los colores y los combina con el lenguaje popular a fin de interpretar a través de ellos lo cotidiano. 

Esta fiesta pictórica, no significa diluir lo personal, ni, por tanto, tener que repetirse. Lo emocionante consiste en lo que ha brotado del poso íntimo que vivifica su paisaje pictórico. Uno se queda conmovido con ese brotar en él, desde su intimidad, de nuevos registros y resonancias que yo calificaría de un realismo propio del sur, de Andalucía.

Eduardo Arboleda Ballén

Arriba: Torres de Cádiz I
Oleo s/lienzo - 92 x 65 cm
Derecha: Calle Torre
Oleo s/lienzo, 81x65 cm