La era del teleaborto

El hecho es que el aborto es ilegal en muchas partes del mundo y en otras donde lo sigue siendo hay riesgo de que las cosas cambien para peor, (como en EEUU y España, por ejemplo). La decisión sobre abortar o no, debería concernir solamente a las mujeres, pero como vivimos en un sistema patriarcal que no nos otorga a nosotras la libertad sobre nuestros cuerpos, los hombres se han erigido como los árbitros morales y carceleros, por medio de leyes injustas y contando con el apoyo de instituciones misóginas como las elites eclesiásticas y gobiernos más pro-fetos que pro-personas.
perchaCon este panorama, hay otros métodos que existen para que las mujeres puedan abortar, y son a distancia. Por un lado, la doctora y activista Rebecca Gomperts creó hace años la organización Women on Waves, la cual consiste en fletar un barco, y así, en aguas internacionales y dado el hecho de que al ser el barco holandés está protegido por las leyes de ese país, poder dirigirse más cerca de las mujeres que necesitan ayuda. Women on Waves da píldoras de mifepristona y misoprostol (o sea, abortivas)a mujeres de países donde el aborto es ilegal, y también procura otros servicios como información sobre anticoncepción, tests de embarazo, ecografías. O sea, servicios que países que se preocupan de las mujeres deberían proveer, pero no lo hacen o no del todo. Gomperts ha creado otro servicio parecido, pero esta vez es por internet. La website Women on Web envía por correo píldoras abortivas a mujeres que la necesitan, tras hacer una consulta por medio de su website. Womenonweb.org invita a mujeres que han abortado a incluir su historia en la website, para normalizar el aborto, quitar el estigma y desdramatizarlo. El obtener la medicina necesaria para abortar es un proceso complejo, ya que estamos hablando de lugares a los al patriarcado intenso tienes que añadir una infraestructura pobre, lo cual dificulta que las mujeres que piden las pastillas a veces las puedan conseguir; burocracia, políticas anti-mujer y un mal sistema postal complica mucho las cosas para mujeres desesperadas. La situación, como comenté al principio de este artículo, está empeorando en países como EEUU, donde, a pesar de que a nivel federal el aborto es legal, a nivel estatal grupos pro-feto están luchando por y logrando el cerrar clínicas. En ese país las organizaciones fundadas por Gomprets no funcionan, ya que en teoría son solamente para naciones donde el aborto es ilegal, pero en la práctica, muchas mujeres se encuentran con cada vez menos opciones para abortar, ya que más y más clínicas se están cerrando, lo cual ha hecho que organizaciones que administran abortos legales, como Planned Parenthood se planteen la “telemedicina” o “teleaborto”, en el cual un doctor o doctora ve a la paciente por webcam y prescribe misoprostol. Ya se han hecho experimentos con este sistema y por lo visto han ido bien. Muchas otras mujeres estadounidenses de hecho cruzan la frontera y obtienen misoprostol en México, donde se puede comprar legalmente. Una búsqueda rápida por Google de misoprostol y mifepristona da montones de resultados, aprovechando la demanda de abortos mundial; según parece 21.6 millones de abortos ‘no seguros’ se hicieron en todo el mundo en 2008, dice la Organización Mundial de la Salud. En general, organizaciones sanitarias consideran que estas pastillas, si son usadas correctamente dan buenos resultados y el riesgo es pequeño. El problema es que parece que este mercado “negro” de pastillas por internet no está muy regulado, de hecho casi recuerda un poco a la práctica de los abortos ilegales hechos a escondidas, que la mujer sola y desamparada debe hacer, sin asistencia, y que, aunque los riesgos son pequeños, existen. Mirando la situación con ojos feministas, viendo que hay tal demanda por abortos, y que tantísimas mujeres hacen prácticamente de todo para poder obtener ayuda de la manera más segura y más fiable posible (para, entre otras cosas, no perder la vida), es realmente fundamental que los gobiernos legalicen el aborto, y que las mujeres no tengan que recurrir a que les envíen píldoras desde la otra esquina del mundo, por no mencionar el tener que afrontarse a un aborto completamente solas, ya que la posibilidad de que te encarcelen por sospecha de aborto o complicaciones de embarazo existe en según qué países. Estas son medidas desesperadas que toman mujeres desesperadas. Que este mercado negro exista, que tantas mujeres tengan que hacer malabarismos o perder la vida abortando, y que tantos gobiernos sean cómplices de esta situación es realmente repugnante. Aborto libre, en el mundo entero, ya!