“Vendo mis bragas usadas”

6617667767_af5c7f86c1_zDe esto estábamos charlando en un grupo para feministas radicales estadounidenses en Facebook. Yo ya sabía que tal mercado existe, había oído hablar de que algunos hombres japoneses compran bragas usadas de colegialas.
Me fuí a la website que estaban criticando en este grupo y me puse a mirarla. En ella, veo texto en letras muy grandes, el cual dice que muchas mujeres ganan muchísimo dinero vendiendo sus bragas usadas, y que a muchos “caballeros” les encanta el olor “natural” de la mujer. Vamos, que, todo el mundo contento. Es un negocio algo raro pero como el “intercambio” ocurre a través del correo, no pasa nada, no es prostitución, ¿verdad?

Solo que no es así.
Para poder “disfrutar” de las ventajas de este “lucrativo” negocio tienes que tener una cuenta y así acceder a la “tienda”, pero la website incluye algunas capturas de pantalla y veo que la tienda por internet ha puesto fotos de culos en tangas y no precisamente posados como en la website Women’s Secret. Oh, no. Aquí estamos hablando de fotos francamente pornográficas. Leo que la website dice que para animar las ventas, es mucho mejor añadir fotos lo más subidas de tono posible, e ídem con la descripción de la braga en sí. Yo, inocentemente había pensado que las imagenes, si las hubieran, serían de la prenda en venta, pero aquí lo que cuenta son fotos de carne, no de algodón, y si hay vídeos, mejor todavía.

Busco en la website el aviso legal y lo que veo confirma mis sospechas: Todo el contenido subido por las mujeres que venden sus bragas, pertenece a esta tienda, a esta website y se puede distribuir como se quiera. O sea, que se anima a estas mujeres a subir su propio porno -el cual la website obtiene de una manera gratuita – y luego puede distribuir todos estos vídeos y fotos a terceras partes (ya que ahora es de su propiedad) y ganar más dinero todavía. Y todo esto mientras se insiste a las participantes en el muchísimo dinero que van a ganar.

Una rápida busca en google sobre personas que han intentado este negocio, me trae un par de artículos donde unas chicas explican que se habían metido en este tinglado pensando que era una manera rápida y fácil de ganar dinero, (por su cuenta, no usando ninguna websites) hasta que se dan cuenta de que los “clientes” quieren “servicios adicionales” como fotos de ellas desnudas, vídeos y ah, además entrega en mano. Tras unos meses de ver que no conseguían gran cosa excepto ser acosadas por email, cesan en su empeño. En cuanto al mercado nacional, veo que hay una website llamada “bragasusadas.com” que hace lo mismo que la website estadounidense y las reglas son las mismas, todas las fotos subidas pertenecen al dueño de la website. (Curiosamente, en bragasusadas.com se especifica que está prohibido subir fotos relacionadas con el maltrato animal. Sin embargo, fotos relacionadas con la degradación de las mujeres, eso está muy bien.)

Pues eso, que los vídeos y fotos subidos a tiendas online de bragas usadas, pueden “reciclar” su contenido, y ganar mucho dinero y no habrá nada que estas mujeres puedan hacer legalmente para que esas fotos desaparezcan, nunca, mientras que ellas en realidad no ganarán dinero, desde luego nada comparado con la pasta que las websites ganarán a su costa!

Foto, Flickr.

¿Que es el porno vengativo? Os lo explico…

“Revenge porn” se puede traducir literalmente como “porno vengativo” y es cuando fotos íntimas acaban puestas en internet por ex-parejas resentidas, o sea, fotos que se ven publicamente sin consentimiento de la persona que está en la imagen.

Hasta hace poco, había una website, montada por el “padre” del “porno vengativo”, Hunter Moore, también llamado “el hombre más odiado de internet”, la cual incluía fotos de chicas (en su inmensa mayoría), fotos que eran enviadas por sus ex-parejas para humillarlas. Datos como direcciones personales y del lugar de trabajo de las mujeres, perfiles de Facebook y Twitter acompañaban a las fotos. Todo esto estaba más o menos protegido por las mismas leyes que protegen a Facebook, o sea, que todo bien mientras la información sea “contenido que proviene del usuario/a”. Las consecuencias de todo esto sobrepasan la humillacion, y en muchos casos (mujeres que han perdido sus trabajos) también arruinan vidas.
Hunter Moore se consideraba a sí mismo un “arruinador de vidas”, que actuaba con impunidad, hasta que se topó con Charlotte Laws, cuya hija acabó con una foto suya hackeada y subida a la website de Moore. Laws investigó a Moore durante dos años, reunió datos de 40 víctimas y consiguió que el FBI por fin arrestara a Moore. Se le acusa de “conspirar, acceder a ordenadores de forma no-autorizada” y podría estar en la cárcel 42 años. La foto de la hija de Charlotte Laws fué una de tantas otras fotos que acabó en la website de Moore, sin consentimiento de la víctima, además de detalles personales como info de su perfil de Facebook, Twitter, su dirección etc. Cuando Laws contactó la policía, esta le dijo que la culpa la tenía su hija, por haberse sacado esa foto. Pero es que, aparte de esta imagen, la website de Hunter Moore incluía fotos de mujeres mayores, una chica paraplejica, incluso una foto de una chica muerta en una morgue. También se podían ver fotos de mujeres ajenas a todo este tinglado, con cuerpos desnudos de actrices porno añadidos con PhotoShop.

Charlotte Laws dice “es misoginia pura, es odio a las mujeres, es querer hacerles daño”. Aunque la website incluía fotos de mujeres que habían sido enviadas por ellas mismas, Hunter Moore vió que las fotos que recibían más tráfico eran aquellas que habían sido enviadas sin permiso, y se dió cuenta de que existía un filón de oro con el compotente de humillar a las mujeres.

Información para este texto ha sido obtenido de este artículo, en inglés:
http://www.theguardian.com/culture/2014/mar/30/charlotte-laws-fight-with-internet-revenge-porn-king